Desde hace algunos días el mundo le dió la razón a los freelancers.
A causa de la ya declarada pandemia mundial Coronavirus muchas de las grandes corporaciones
del planeta indicaron a sus empleados y empleadas una nueva forma de trabajar.
Sus tareas son las mismas, los objetivos no variaron, la exigencia no decreció,
pero si cambió la modalidad. De esta manera, el homeoffice se convirtió en la
principal medida preventiva para contener el posible contagio del CONVID-19 en
el mercado de trabajo. Una enorme cantidad de empresas implementaron este
método con su personal que realiza actividades intangibles. Resulta entonces
que, de un día para el otro, incluso las firmas que más lo resistían, debieron
de forma obligada que dar el sí al teletrabajo. Muchas de ellas le ponían
obstáculos a un sistema que, tarde o temprano, se impondrá de forma definitiva.
Pero ¿De qué hablamos cuando hablamos de teletrabajo? Sin dudas, se trata de un
concepto mucho más abarcativo que tan solo trabajar desde casa. Desde
#HaceloPosible creemos y afirmamos que este será el primer paso para un cambio
radial en la filosofía global de la producción. Y además, tenemos la certeza
que este virus que hoy atormenta a la humanidad dejará tras su paso muchas
consecuencias, entre ellas, un nuevo paradigma en los modelos de relaciones
laborales.
Esta cuestión, que hoy es noticia, desde hace muchos años ya
existe y se llama homeoffice o teletrabajo. Este formato, muchas veces, se
ofrece como un “premio” o plus de contratación. Para quienes tienen puestos de
calidad, desde recursos humanos, se ofrece esta opción uno o dos días a la
semana dentro de su paquee de beneficios. Pero en Argentina, con el
advenimiento de la última gran crisis de despidos, sucedió algo más. Los empleadores
de nuestro país, en la última gran tormenta económica, utilizaron el
teletrabajo a su favor para naturalizar
la precarización laboral. Esto
significa relaciones de dependencia encubiertas, bajo el régimen
monotributista, que no son otra cosa más que una forma de evasión impositiva
por parte los contratadores. Lo hemos dicho y lo repetiremos desde esta columna
todas las veces que sea necesario: El monotributo no es emprendimiento. Dicho
en otras palabras, trabajar desde casa y facturar los honorarios, no significa
ser freelance ni emprendedor. Si bien los emprendedores estamos inscriptos en
este régimen que nos permite facturar y nos brinda paraguas social (Aportes,
obra social y demás), ser independiente es otra cosa. Para aclarar un punto
estas cuestiones, estas son las definiciones claras de cada concepto:
- -
Teletrabajo o homeoffice: Modalidad
de trabajo desde el hogar. Empleados y empleadas en relación de dependencia
que, a través de dispositivos móviles, realizan las mismas tareas que en la oficina
desde sus casas. Se cumplen los horarios y los objetivos, también las reuniones
se realizan vía web. Desde luego, las condiciones contractuales son las mismas
que las de un empleado que se presenta en planta todos los días. Nada cambia,
solo el espacio físico en donde se encuentra la persona.
- - Freelance: Profesional de una o más áreas específicas que trabaja de forma independiente. Esta persona recibe contrataciones parciales, temporales o permanentes sin establecer una relación de dependencia efectiva. Un freelance puede tener la cantidad de clientes que guste sin exclusividad fija con ningún en particular. Queda del lado del freelance elegir sus condiciones de trabajo.
- -
Monotributo: Régimen tributario en el cual
un trabajador inscripto tiene derecho a facturar a responsables inscriptos o exentos.
También, a través de este sistema de tributación, el ciudadano o ciudadana
obtiene sus aportes para su futura jubilación y se inscribe en una obra social.
- -
Trabajo part time: Relación
laboral de dependencia reducida en cuanto a su carga horaria. La mayor cantidad
de casos son entre 4 y 6 horas.
- -
Emprendimiento: Fase
inicial de un negocio dirigido por una o más personas que, en segunda
instancia, puede convertirse en una PyME. Productos o servicios generados de
forma independiente para brindar soluciones. No se trata de un “trabajo” sino
de un sistema productivo con una estrategia y un sistema de acción. Un emprendimiento
es una marca, un concepto y un plus con valores agregados. Emprender es generar
valor y proyectar a futuro. Un emprendimiento puede ser una idea en fase de
crecimiento que genera ingresos con una evolución proyectiva hacia el futuro
#HaceloPosible es una comunidad de emprendedores y también es un
espacio de circulación de información. Desde esta columna de los viernes invitamos
a dejar sus dudas y consultas, es probable que muchos otros lectores y lectoras
tengan las mismas inquietudes. Si el teletrabajo abrió la puerta para una nueva
necesidad laboral, pues bienvenido ese espíritu independiente. En este nuevo
ciclo 2020 nos proponemos, una vez más, llevar las ideas que todos y todas
necesitan para hacer crecer sus emprendimientos.
Fernanda Santágata
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