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viernes, 13 de marzo de 2020

Teletrabajo: Los freelancers teníamos razón

Desde hace algunos días el mundo le dió la razón a los freelancers. A causa de la ya declarada pandemia mundial Coronavirus muchas de las grandes corporaciones del planeta indicaron a sus empleados y empleadas una nueva forma de trabajar. Sus tareas son las mismas, los objetivos no variaron, la exigencia no decreció, pero si cambió la modalidad. De esta manera, el homeoffice se convirtió en la principal medida preventiva para contener el posible contagio del CONVID-19 en el mercado de trabajo. Una enorme cantidad de empresas implementaron este método con su personal que realiza actividades intangibles. Resulta entonces que, de un día para el otro, incluso las firmas que más lo resistían, debieron de forma obligada que dar el sí al teletrabajo. Muchas de ellas le ponían obstáculos a un sistema que, tarde o temprano, se impondrá de forma definitiva. Pero ¿De qué hablamos cuando hablamos de teletrabajo? Sin dudas, se trata de un concepto mucho más abarcativo que tan solo trabajar desde casa. Desde #HaceloPosible creemos y afirmamos que este será el primer paso para un cambio radial en la filosofía global de la producción. Y además, tenemos la certeza que este virus que hoy atormenta a la humanidad dejará tras su paso muchas consecuencias, entre ellas, un nuevo paradigma en los modelos de relaciones laborales. 



Esta cuestión, que hoy es noticia, desde hace muchos años ya existe y se llama homeoffice o teletrabajo. Este formato, muchas veces, se ofrece como un “premio” o plus de contratación. Para quienes tienen puestos de calidad, desde recursos humanos, se ofrece esta opción uno o dos días a la semana dentro de su paquee de beneficios. Pero en Argentina, con el advenimiento de la última gran crisis de despidos, sucedió algo más. Los empleadores de nuestro país, en la última gran tormenta económica, utilizaron el teletrabajo a su favor para naturalizar
 la precarización laboral. Esto significa relaciones de dependencia encubiertas, bajo el régimen monotributista, que no son otra cosa más que una forma de evasión impositiva por parte los contratadores. Lo hemos dicho y lo repetiremos desde esta columna todas las veces que sea necesario: El monotributo no es emprendimiento. Dicho en otras palabras, trabajar desde casa y facturar los honorarios, no significa ser freelance ni emprendedor. Si bien los emprendedores estamos inscriptos en este régimen que nos permite facturar y nos brinda paraguas social (Aportes, obra social y demás), ser independiente es otra cosa. Para aclarar un punto estas cuestiones, estas son las definiciones claras de cada concepto:

  • -          Teletrabajo o homeoffice: Modalidad de trabajo desde el hogar. Empleados y empleadas en relación de dependencia que, a través de dispositivos móviles, realizan las mismas tareas que en la oficina desde sus casas. Se cumplen los horarios y los objetivos, también las reuniones se realizan vía web. Desde luego, las condiciones contractuales son las mismas que las de un empleado que se presenta en planta todos los días. Nada cambia, solo el espacio físico en donde se encuentra la persona.
  • -          Freelance: Profesional de una o más áreas específicas que trabaja de forma independiente. Esta persona recibe contrataciones parciales, temporales o permanentes sin establecer una relación de dependencia efectiva. Un freelance puede tener la cantidad de clientes que guste sin exclusividad fija con ningún en particular. Queda del lado del freelance elegir sus condiciones de trabajo.
  • -          Monotributo: Régimen tributario en el cual un trabajador inscripto tiene derecho a facturar a responsables inscriptos o exentos. También, a través de este sistema de tributación, el ciudadano o ciudadana obtiene sus aportes para su futura jubilación y se inscribe en una obra social.
  • -          Trabajo part time: Relación laboral de dependencia reducida en cuanto a su carga horaria. La mayor cantidad de casos son entre 4 y 6 horas.
  • -          Emprendimiento: Fase inicial de un negocio dirigido por una o más personas que, en segunda instancia, puede convertirse en una PyME. Productos o servicios generados de forma independiente para brindar soluciones. No se trata de un “trabajo” sino de un sistema productivo con una estrategia y un sistema de acción. Un emprendimiento es una marca, un concepto y un plus con valores agregados. Emprender es generar valor y proyectar a futuro. Un emprendimiento puede ser una idea en fase de crecimiento que genera ingresos con una evolución proyectiva hacia el futuro


#HaceloPosible es una comunidad de emprendedores y también es un espacio de circulación de información. Desde esta columna de los viernes invitamos a dejar sus dudas y consultas, es probable que muchos otros lectores y lectoras tengan las mismas inquietudes. Si el teletrabajo abrió la puerta para una nueva necesidad laboral, pues bienvenido ese espíritu independiente. En este nuevo ciclo 2020 nos proponemos, una vez más, llevar las ideas que todos y todas necesitan para hacer crecer sus emprendimientos.

Fernanda Santágata

viernes, 10 de agosto de 2018

Atravesar la experiencia

Ser emprendedor es dar un paso y luego otro y luego otro y así en continuado. Parece una obviedad y una redundancia, es cierto. Pero no lo es en absoluto. Quienes tienen la suerte de generar su propio camino, con frecuencia, reciben consultas y la pregunta del millón ¿Y vos cómo hiciste? Así nació esta columna hace un año, tal vez un poco más.

Existen tantos estilos de emprendedores como emprendedores mismos. No hay ningún punto de conexión único que se pueda considerar universal. Ninguno, salvo uno: El comienzo. La única forma de comenzar a emprender es con un primer paso, al que seguirán otros y así se hará un camino. Esta afirmación no es, en absoluto, una frase poética. Por el contrario, lo que los emprendedores necesitan es un llamado a la acción. En el camino de la independencia gana el que se mueve y el que produce. Si se tiene en cuenta que la vida del independiente es un constante aprendizaje de errores (De los cuales luego sucederán grandes reparaciones), entonces impulso no debe sufrir demoras.


El conflicto, muchas veces, está en el abismo. Quienes se encuentran tentados de intentar una nueva forma de producción de vida no logran visualizar como será su día a día si hacen la apuesta. Lo más probable es que, incluso con una explicación ajena o con una propia figuración de la situación, nada se parezca a lo esperado. Emprender es vivir una aventura que tiene muchas posibilidades y diversificaciones durante el trayecto. 



En esta columna repetimos de forma incansable que ser emprendedor es un estilo de vida. Pues cuanto más pasan los años, y más emprendedores surgen de capacitaciones y asesorías, más lo confirmamos. Ser un emprendedor significa que nunca más la persona dirá en voz alta “Busco trabajo”. En cambio, ya desde afuera de la matriz de producción tradicional, habrá una constante generación de materiales funcionales al proyecto. Incluso quienes sostienen que “no saben vender/venderse” pueden ser grandes emprendedores cuando aceptan la opción de aliarse a un par o experto funcional. Las alianzas estratégicas son, además, un aprendizaje de vinculación y de intercambio.

¿Qué es entonces emprender y constituirse en emprendedor? Es muy difícil que exista una respuesta única, pero, tal vez, pero no estaría mal indica que conocerse y respetarse sean una primera muy buena aproximación. Saber hasta dónde, hasta cuándo y porqué es la pista de despegue del nuevo productor independiente. Quienes decidan vivir en carne propia esta propuesta de autorrealización deberán estar dispuestos a atravesar la experiencia. Abandonar la búsqueda de repuestas absolutas y concretas dado que es muy difícil obtener esas respuestas, pero, en cambio, iniciar una vivencia única que vale la pena.


Hoy #HaceloPosible cumple un año. El motivo por el cual esta columna inició fue la constante llegada de personas valiosas que deseaban hacer un cambio en su vida. Hemos recorrido un camino juntos de mucho intercambio y generosidad. Esperamos que este círculo virtuoso no se detenga y esta comunidad sea cada vez más grande.

Fernanda Santágata

lunes, 16 de julio de 2018

Ladrones del tiempo: Smartphones

No es novedad, en los últimos años los teléfonos celulares se han convertido en una extensión de nuestra mano, de nuestro cuerpo y también de nuestra computadora. En un sentido positivo, cada vez más las prestaciones que vienen incluidas, como la capacidad de almacenamiento y la velocidad de navegación, permiten equiparar a estos pequeños dispositivos como computadoras sofisticadas.

Pero como si fuese una moneda, este desarrollo tiene dos caras y la otra es menos agradable. Tal como contamos en una columna anterior, la capacidad de atención ha bajado considerablemente en los últimos años. Uno de los factores que influye en esta situación es, todo lo que pasa en nuestro teléfono celular. La pantalla de inicio suele estar repleta de notificaciones que, con seguridad, no son urgentes. Ejemplos de esto son, los mensajes de whatsapp, nuevos amigos en Instagram, comentarios en Facebook o correos electrónicos. Está claro que esa es una estrategia de las aplicaciones para que volvamos a ellas con regularidad y para que permanezcamos en sus plataformas más tiempo. De este modo, veremos mayor cantidad de sus anuncios. No por nada las notificaciones en las redes sociales son de color rojo, para llamar de manera suficiente la atención y así despertar el sentimiento de que algo importante nos estamos perdiendo. A esta sensación se la denomina síndrome FOMO y proviene del idioma inglés (fear of missing out). Este es uno de los motivos por los cuales no se deben dejar las notificación sin más para evitar caer en la tentación de desbloquear el móvil e ir a revisar qué es lo que ocurre en la red social favorita. 

Además, lo más común es no conformamos con revisar las notificaciones y comenzamos a scrollear, a deslizar una y otra vez la pantalla de inicio de facebook, instagram, twitter y toda red social que tengamos en nuestro celular. Al punto de preguntarnos “¿Para qué había buscado el teléfono?” 



Un ingeniero de Google desarrolló una serie de consejos para evitar las distracciones que provoca el celular y así ser más productivos. Estas son las mejores 3 recomendaciones para hacer un uso más consciente del smartphone:

1 - Tener una pantalla de inicio simple, que no rebalse de notificaciones con falsas preocupaciones. Esto significa una pantalla que, al ingresar, nos permita acceder a herramientas y no a aplicaciones “traga-tiempo”.

2 - Crear carpetas agrupando aplicaciones. Esta es una buena forma de mantener fuera del alcance todo aquello que nos puede provocar distracciones y pérdida de tiempo. 

3 - Fijar momentos del día para revisar las notificaciones. Cada vez que interrumpimos una tarea, el cerebro tarda 23  minutos en volver al foco de atención, entonces lo ideal es que nosotros seamos quienes decidimos cuándo suceden estos cortes. Un ejemplo es tener un horario para revisar mails ó chequear mensajes de whatsapp.

Consejo Extra: Mantener el teléfono en silencio. Puede parecer un contrasentido, pero si dejamos el sonido activado haremos caso de cada notificación que llega, esa la razón de ser del sonido en el teléfono, al tener el control del contenido y momento de lo que nos interrumpe, el sonido pierde sentido por completo. Y si alguien te llama, la pantalla se prende y podes elegir si atender o no. 

lunes, 2 de julio de 2018

Decile NO al multitasking


 Ser una persona multitareas es algo demasiado valorado en la sociedad de hoy en día. Dadas estas condiciones, la mayoría de los puestos laborales, piden a los candidatos desarrollar más de una actividad específica. Por nuestra parte, tendemos a hacer más de una cosa a la vez en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, cuando hablamos por teléfono mientras caminamos por la calle o mientras almorzamos y revisamos mails a la vez. La falsa creencia es que el tiempo es poco y, entonces, hay mucho para hacer. Eso nos hace caer en una rutina sin fin que nos lleva a no disfrutar, ni prestar la debida atención a cada acción que hacemos.

Queda claro que, en esa vorágine, tampoco podemos percibir los efectos nocivos que esta actitud causa en nuestro cuerpo y nuestra salud. Lo que sucede es que, más allá de la imposibilidad de hacer bien todo al mismo tiempo, someter al cuerpo al estrés de tener que dar respuesta a varias cosas en simultáneo tiene consecuencias.



Efectos físicos y de salud que produce el multitasking

1.            Las hormonas: Hacer varias cosas al mismo tiempo hace que el cuerpo libere cortisol y adrenalina, la hormona del estrés y un neurotransmisor. Este mecanismo provoca, entre otras cosas, aumento del ritmo cardiaco, contracción de los vasos sanguíneos y dilatación de los conductos de aire. Es una respuesta natural del cuerpo cuando recibe señales de amenaza o ataque. Cuando eso sucede, el cerebro se encuentra en exceso estimulado, crea una espiral que retroalimenta el binomio dopamina-adicción y, de ahí, las consecuencias
2.            La inteligencia: estar atento a dos cosas al mismo tiempo puede reducir el coeficiente intelectual efectivo en 10 puntos. Esto, según una investigación de Gresham College de Londres, sería similar al daño cognitivo que provoca fumar cannabis.
3.            Agotamiento: El combustible del cuerpo es la glucosa oxigenada. Si se realizan 2 o más tareas en simultáneo, este combustible se consume más rápido y los síntomas del cansancio llegan más rápido.
4.            Productividad: Responder mails, mantener una conversación con colegas y elaborar un reporte son acciones que no se pueden hacer al mismo tiempo. Es posible que una de las tres no esté bien hecha. Esto, luego, se traduce en frustración e infelicidad.
5.            Menos creatividad: Pensar en varias cosas a la vez afecta el proceso creativo porque la tarea no se realizó con tranquilidad.



Cómo comenzar en el camino de Una-Tarea-A-La-Vez

Lo primero que debemos hacer es planificar nuestro día. De esta manera sabemos cuántas tareas pendientes tenemos, y en cuánto tiempo deben estar listas. Luego debemos priorizarlas, para saber qué se puede esperar y a que debemos dedicarnos con mayor celeridad. Por último, transformar cada “Gran tarea” en pequeñas tareas simples y sencillas que no agobien nuestro cerebro.Ser monotasking es una manera de mejorar los resultados laborales. Ayuda a la concentración, la capacidad de análisis y el sentimiento de misión cumplida, que es un refuerzo para continuar con la lista de pendientes. 

Nadia Dierna